Gorda de mierda

Eso es justo lo que pasa por mi mente cada vez que me miro al espejo. Da igual si vestida o desnuda, el pensamiento es el mismo desde hace unos 14 años.

Y no me considero superficial, más bien al contrario. Nunca he juzgado a nadie por su aspecto físico, es más, no suelo juzgar a nadie sin conocerlo antes. Pero eso no quita que piense eso de mi imagen. De ese cuerpo espantoso que me devuelve el espejo a diario.

Durante los primeros 30 años de mi vida he estado delgada, incluso demasiado. No me gustaba mi cuerpo pero estaba acostumbrada a él y verlo deformarse de repente no fue algo que pudiera digerir. En cuestión de menos de dos meses, pasé a pesar 15 kg más y hoy, 14 años después, peso casi 30 más que en mi juventud. Una depresión, dos recaídas, dos embarazos (uno de ellos gemelar) y mi apatía han contribuido a ello.

Sé que toda la medicación ha cambiado mi metabolismo, pero eso no me lo hace más fácil. De cara a la gente pongo buena cara y admito que lo primero es mi salud mental antes que mi físico y, en parte, es verdad, pero no consigo aceptarme. Y lo intento cada día, pero no puedo.

Cada vez que veo mi reflejo el pensamiento es el mismo. ¿Lo peor de todo? Que no tengo ni fuerzas ni ganas para mejorar esta situación. Y me duelen los comentarios y las miradas, pero puede más mi pereza, mi dejadez. Porque estoy gorda y no hago nada por remediarlo.

Seguramente estás leyendo esto y pensando que vaya tontería quejarse por algo que tiene remedio, que la culpa es mía por no hacer nada y que hay problemas más importantes en esta vida. Y sí, tienes toda la razón del mundo. Tengo problemas más importantes que estos, pero necesitaba poner por escrito lo que pasa por mi mente.

No llevo nada bien el encontrarme con gente que hace años que no me ve y se queda con la cara a cuadros al verme. Digamos que se nota demasiado que ya no soy como antes, y si fuera por las canas me daría igual, pero que me miren la barriga y se queden pensando si estoy embarazada o no de nuevo, me da muchísima rabia.

Me molesta que las compañeras de clase de mis hijas les digan que estoy gorda o que parece que estoy embarazada. Ellas se enfadan y yo no quiero que tengan que enfadarse por estas cosas. Porque aunque hay portales, instagrammers, blogs y otros medios que intentan normalizar que hay diferentes cuerpos, la realidad es que la sociedad no los normaliza.

Nos escandalizamos al ver modelos casi anoréxicas, pero también ponemos mala cara cuando alguien tiene sobrepeso, tendemos a mirarlos de otro modo, los culpabilizamos por no comer bien, por no hacer ejercicio, por no ir a una dietista. ¿Esta es la sociedad que quiero para mis hijas? ¿Realmente quiero que se obsesionen por su cuerpo?

¿Pero cómo les enseño que hay que cuidarse (sin obsesionarse) cuando yo soy la primera que no lo hago? Y no sólo por mi peso, sino por mi colesterol, mi hierro, mi vitamina D y todo aquello que sale mal analítica tras analítica. Y luego tengo ansiedad porque creo que me voy a morir de un infarto (este es otro tema a desarrollar), pero no hago nada para que no pueda pasar.

Lo único que hago es volver a mirarme en el espejo y pensar “Vaya gorda de mierda”.

9 comentarios:

  1. Eres preciosa, por dentro, por fuera, de lado y desde arriba. Eso no te lo va a quitar nadie, ni unos kilos de más. Son épocas, circunstancias, nervios y ansiedad lo que nos lleva a engordar y NO hay problema, pq todo tiene solución. Cuando llegue el día que quieras y estés convencida, los kilos bajarán.

    Pero amiga mía, eres más grande que tú cuerpo, pq eres gran amiga, gran madre, gran persona, gran mujer… lo demás, para las personas con dos dedos de frente quedará relegado a otro plano existencial o de inexistencia jajaja.

    Te quiero. Muchísimo.

    • Mi niña preciosa, yo también te quiero un mundo. Pero que sepas que no hay mejor terapia para mí que soltar todo lo que tengo en la cabeza y me hace pensar estas cosas.

      Siento la necesidad de soltar lastre de una vez por todas, aunque me va a costar.

      • Anda claro!!! Hay que soltar para seguir ligera, pero yo te digo todo lo que veo en ti. En tu esencia. Esa también eres tú y eres maravillosa y guapísima. Aquí me tienes, forever.

  2. Ufff Mónica me siento tan identificada contigo. A mi me pasó de otra manera. Yo te lo cuento. Siempre he sido gordita, hasta la adolescencia siempre estuve acomplejada. Si a eso le sumas un pecho más grande de lo normal… Imaginate. He hecho un millón de dietas, pero siempre terminaba volviendo a subir de peso. Yo sé cómo te sientes, el caso es que hasta que no te sientas preparada física y psicológicamente no puedes afrontar el problema. Con la mayor engorde 30 kg en el embarazo y solo fui capaz de perder 10. Con la pequeña intenté no sobrepasar me tanto y solo cogí 9. Ha sido ahora, cuando me mire al espejo y no me reconocí. He tenido la suerte de que mi marido me ha acompañado en el proceso y él ha tomado las riendas de la situación. A finales de abril decidimos dejar la comida que no nos hacía bien y empezar poco a poco una rutina de ejercicios que nos ayudará a perder peso y sentirnos mejor. La verdad pensé que sería bastante más difícil, pero al ver resultados te va subiendo la moral y el ánimo. Desde que empezamos he sido capaz de perder 20 kg y sigo en camino para conseguir un peso qué se considera ideal. A ver si me explico, no quiero ser una modelo, simplemente quiero sentirme bien conmigo misma y que ir de compras no se convierta en una tortura. Que no tenga que recurrir a ropa fea que oculte mis redondeces. Lo que quiero decir, es que hasta que no te sientas capaz no vas a ser capaz, hasta que no te creas que eres capaz no vas a poder y te lo digo por propia experiencia. Me ha costado 5 años darme cuenta de que no era feliz con mi imagen y que me hacía mal. Siempre he sido de las que admiraban a mujeres anchas o regordetas que se ponían un vestido estrecho y se sentían agusto y sexy. De hecho, nunca he criticado la imagen de alguien por ser más delgada o más gorda y no me gusta que lo hagan delante de mí. Vamos que me voy por las ramas. Lo más importante, y tú lo has dicho, es tu salud. A partir de ahí, solo debes buscar el momento y encontrar tú espacio para ponerte manos a la obra. Y después de tanto rollo, lo que quiero decir con esto, es que si quieres puedes pero es un camino muy largo y necesitas mucha energía. No te agobies, solo sigue tu camino de prioridades y cuando te toque, pues te tocó. Y aunque no te lo creas, eres una mujer muy fuerte, capaz de afrontar todo lo que te echen. Hay cosas más importantes que la imagen, y todo ha de ser paso a paso. En fin, que me enrollo más que las persiana. Amiga, que no te frustre la imagen, que no te agobien los kilos. Proque no dejará de ser algo secundario nunca. Siempre es más importante que seas feliz.
    Un besazo enorme 😘😘😘😘😘

    • No sabes el bien que me hacen tus palabras. Tienes razón, ahora mismo no estoy preparada para el esfuerzo que supone afrontar una dieta y el ejercicio. Pero sé que llegará el día en que sí podré hacerlo y dejar atrás esta etapa. Yo no quiero volver a mi talla de juventud, la verdad es que casi tenía más complejo estando tan extremadamente delgada. Sólo quiero reconocerme en el espejo y sentirme bien. Un beso enorme mi niña bonita!

  3. Yo tenía constitución chicle de joven. De la 38 a la 42 y viceversa. De repente, pase de la 42 a la 46 y viceversa. Y ahora del viceversa ya no queda nada. Me quedé en la 46. Me molesta, sí, pero la mayor parte del tiempo ni me acuerdo. Cuando alguien me dice: buuuuuf lo que has engordado. Le contesto: eso es la felicidad. Y noto que les jode y todo.
    La gente, en general, tiene mala leche. Y eso me duele más que la grasa, pero que les den, chica.
    Yo educo a mis hijos para que digan “Vaya yo caliente que se joda la gente”, eso sí respetando derechos y deberes. Eso siempre.
    Vale, me explico como un libro cerrado. Ainss.

    • Te explicas perfectamente y me quedo con tu lema. Es verdad que yo misma me veo y no me gusto, pero me duelen muchísimo los comentarios y las miradas. Yo no educo a mis hijas para que se fijen en el físico de la gente, no creo que sea lo que se tiene que valorar.

  4. Te entiendo perfectamente, me gustaría poder darte jn abrazo e invitarte a café. Nunca me he fijado en tú físico, es decir, nunca me he parado a pensar si eres gorda, delgada, alta, baja… cuando te conocí, en el segundo 0, me tendiste una mano para que me sintiera integrada cuando no conocía a nadie, amigable, cariñosa, empática sensata y sincera… asi te veo yo. Te decía que te entiendo perfectamente porque en ocasiones me siento como tú y eso que ahora tengo muchos, muchos complejos que hace 10 años y pesaba 55 kg. Un besazo de los de verdad.

    • Ese abrazo podrá ser pronto. Ya queda menos para vernos. Tus palabras son maravillosas. Yo tampoco miro nunca el físico de la gente, es lo último que me puede llegar a importar (si es que llega a hacerlo alguna vez, cosa que dudo ya a mi edad). No me fijaba en ello cuando era joven y tonta, menos ahora.
      Para mí eres una persona increíble, conectamos desde el principio y sé que nuestros caminos seguirán unidos durante mucho tiempo. Un beso enorme!!

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