Ya están aquí las vacaciones escolares…

Ya están aquí las temidas/ansiadas vacaciones escolares. 82 días por delante con las niñas en casa en un año en que mi inspiración está de viaje en algún lugar muy, muy lejano. Vamos apañadas…

Soy de las pocas personas que conozco que estaba deseando que acabara el curso. Yo contaba los días para que finalizara y no me iba creciendo la ansiedad de pensar que me esperaban casi tres meses por delante con tres niñas en casa: una con un brote preadolescente de narices y dos minis con la que yo denomino “la crisis de los 7” en pleno apogeo. Digamos que el panorama que tengo por delante no es el más idóneo, pero aún así, yo quería que acabaran.

Necesitaba que bajáramos el ritmo, que dejara de sonar el despertador, dejar de meter prisa cada día a la hora de comer (digamos que las minis se toman su tiempo), dejar de ir corriendo todas las tardes para llegar a los extraescolares y luego vuelta a las peleas a la hora de cenar. Necesitaba que la calma llegara a mi vida.

Aunque la calma no será duradera, porque se intensificaran las peleas, el comedor parecerá la ciudad de Playmobil durante todo el verano, me hartaré de oír “me aburro”, “tengo calor”, “tengo frío (aunque el aire acondicionado no se ponga nunca por debajo de 26º)”, “me vuelvo a aburrir” y así en bucle. Pero, ¿sabes qué? que me da igual, que estoy mentalizada para lo que viene y sigo prefiriendo que estén en casa.

Este está siendo un año difícil para mí, mi ansiedad disparada desde principios de año, viejos fantasmas rondando por mi cabeza, darme cuenta de que lo estaba haciendo de puta pena con mi hija mayor y tener que recular, tener amigas con problemas a las que no puedo ayudar como quisiera, … en fin, demasiada intensidad emocional. Así que el poder parar el ritmo y vivir la famosa slow life, es algo que necesitaba con urgencia. Por ellas y por mí. Porque, no nos engañemos, mis altibajos acaban pasándoles factura a ellas, porque mi paciencia se rebaja a límites del inframundo.

Así que hoy, después de nuestro primer día de vacaciones, quiero darle oficialmente la bienvenida al verano. Un verano que espero llenar de recuerdos, risas y juegos. Aunque papi este año no pueda pasarlas con nosotras, aunque durante tres semanas hagamos un parón y vuelva a sonar el despertador para ir al casal cada mañana, aunque no sepamos todavía que haremos todos los días libres y aún no haya organizado las manualidades que quieren que hagamos. Aún así, sé que este será un gran verano, que serán unas maravillosas vacaciones para mis hijas y que guardarán muchos buenos momentos en su maleta de los recuerdos. Porque cuando sean mayores no recordaran si les compré la pelota de fútbol que querían pero sí recordaran aquellos maravillosos veranos en que mami ya no trabajaba en Barcelona y no tenían que ir danzando de casa en casa. Aquellos veranos en que hacíamos un montón de cosas juntas, aunque no todas las que quisiéramos.

¡¡Bienvenido verano 2016!! Estoy deseando vivirlo.

Imagen de previsualización de YouTube

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *